Esto que tenéis arriba es lo que parece: El jumbotron del centro de un estadio. ¿No sabes lo que es un jumbotron? No te preocupes, yo hasta hace poco los conocía como “pantallas gigantes con píxeles como puños”. Ya sabéis, esas que están en estadios y las calles de Nueva York, bombardeándote con anuncios.
Pero lo importante es que es algo más: bajo él, hay una configuración de micrófonos que son algo así como el Ojo de Sauron, que todo lo ve, pero en lugar de ser su ojo, es su oído: es capaz de escuchar cualquier conversación individual en una cancha abarrotada. Puedes oírlo en acción tras un salto.
¿Te fijaste en el chicle?
Efectivamente, un poco más y te detecta los movimientos estomacales. Bautizado como AudioScope, ¡surgió sin la menor intención de ser lo que es! Resulta que sus creadores, físicos de la Universidad de Oslo, estaban trabajando en tecnología para sónar.
Consiste en una serie de 300 micrófonos situados circularmente y una cámara de gran angular. El sistema es capaz de escuchar cualquier sonido gracias al cálculo de cuánto debería tardar un sonido, procedente de una dirección particular, en alcanzar cada micrófono individual. De modo que, además de poder hacer zoom con la imagen, ahora se puede hacer zoom con el sonido.
